domingo, 11 de mayo de 2014

Pablo Duarte: geometría y lirismo.

por Jesús Gironés




En su exposición en El Foro de Pozuelo Pablo Duarte encuentra el camino de su mirada. Con voz propia pasa del lirismo de la geometría a construir emociones: una vieja escalera colgada en una pared, dos rollos de alambre, el vuelo de unos pájaros rozando nubes, una enredadera en un muro, casi huella, casi árbol, casi esqueleto. Se recrea en la forma y esta se convierte en contenido. Objetos que se convierten en paisaje, el paso del tiempo rescatado con nueva vida. La geometría también del alma.
Pablo Duarte creció viendo la pintura de su padre, Pepe Duarte -del Equipo 57- que dejó en su obra testimonio de una España herida, con sus monjas, sus columpios, sus niñas condenadas, sus campesinas, el asombro de como de la miseria rural surgía la miseria urbana. Con la democracia abrazó la luz de los nuevos tiempos, otra casa parecía que se construía... Y casi siempre con su modelo, su esposa, la diseñadora que sedujo a Karl Lagerfeld, Aurelia Medina.
Pablo Duarte, madrileño de Aluche y cordobés, ha hecho una lectura de la enseñanza geométrica de su padre. Hay un columpio en la exposición que es un buen ejemplo de ello. Pero... ¿es un columpio o una máquina industrial?. Pablo tiene una mirada polisémica. Y en su obra todo rastro humano ha desaparecido: ausencia del hombre y vuelta a la naturaleza, a su huella, a su rastro.
Tiene una música especial esta exposición. Un raro equilibrio que entra por los ojos. Fotografías desde la emoción, como quería Duane Michals. Que vuelan como los sueños con los que construimos la historia, vuelo y quietud, como columpios para jugar que parecen acercarnos a las nubes, el juego del movimiento y sus exactas leyes también. Por qué nos reconocemos en una enredadera aferrada al muro, que a primera vista parece el esqueleto de una copa de árbol, o una oscura genealogía. Fotografía y misterio.
“En el gran vivero de los murmullos y todo/ eso que respira/ en eco de civilización yo quisiera/ utopía no olvidar nada.”, escribe la poeta Nicole Brossard en Ardor, su primer libro editado en español. Y también: “se llama ruido de belleza/ la mar soldada a la sal/ en lo infinitamente noche/ más allá de todas los relatos/ se llama también/ sonido de belleza el silencio/ su signatura lenta debajo del alba”. Buena compañía la poesía para estas fotografías construidas a partir del silencio y la mirada.

La exposición de fotografías de Pablo Duarte puede verse en El Foro de Pozuelo hasta el 22 de mayo.

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