jueves, 7 de noviembre de 2019

Adiós a Antonio González

Antonio González en su inauguración en la sala Caja Sur, Gran Capitán. Córdoba. 2001

El pasado 17 de setiembre fallecía en su casa de Villanueva de la Cañada Antonio González Herranz, a los 86 años de edad.
Nacido en Cañete de las Torres, Córdoba, un 16 de mayo de 1933. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.
Vecino de Pozuelo de Alarcón gran parte de su vida, se casó con Meri Lázaro y tuvieron 6 hijos: Mari Paz, Sotero, Mari Luz, Gloria, Yair e Isai. 
Su estudio al lado del Instituto Gerardo Diego, junto al puente de la vía del tren en la estación, fue un lugar de trabajo privilegiado y un espacio de libertad y encuentro con sus alumnos y amigos.
Siempre hablaba con nostalgia de El Foro y lo que para él pudo ser "una nueva Bauhaus".


Exposición en el Centro Cultural La Despernada, de Villanueva de la Cañada. Marzo 2015.

Antonio González fue uno de los artistas que en los años cincuenta y sesenta renovaron el arte sacro en nuestro país. Desarrolló una parte importante de su vida trabajando en Radio Televisión Española. Desde su exposición en la mítica galería Skira  -una de sus obras fue adquirida por la Christie´s de Nueva York-, mostró su trabajo en el Ateneo de Madrid, la galería Margarita Summer, en Jaén, Zaragoza o Córdoba. Su última antológica se celebró en el centro cultural La Despernada, de Villanueva de la Cañada en 2015.

Le entrevisté en los primeros años de La Voz de Pozuelo y tuve con él largas conversaciones. Amigo de Ute Kadner y de Enrique Sánchez Leal, era un solitario en el terreno artístico, obsesionado con su nueva forma de ver el arte, y con plasmarlo. Libre ya en los espacios siderales que tanto le atraían.







Imagenes de la que ya es su última antológica en La Despernada.

Amtonio González en el Diccionaro de Artistas de Pozuelo de Alarcón:
Antonio González

jueves, 17 de enero de 2019

Un texto de Alberto Cobián



Todo comenzó con un error

Por Alberto Cobián


Pozuelo, miércoles. Tengo que elaborar un post sobre la magia de aprender, reaprender, volver al cole y todos estos temas genéricos y complejos. Me siento. Pienso que debería extrapolarlo a algo que conozca, algo tangible para mí. Así podría sonar honesto y, en consecuencia, facilitarme el trabajo.

(Atención, anuncio, Skip in five seconds)

Anticipo los cursos que Cafebrería ad Hoc, en hermandad con Escuela de Escritores, planea lanzar esta nueva temporada. Desde octubre. Con grandes profesores y profesionales. En nuestra Aula Sindoxa, lugar de conspiraciones, aspiraciones y entresaques literarios.


Toda la información puedes encontrarla en nuestra web, pinchando en los enlaces ¿Quiénes serían tus profesores? ¿Cuáles son los horarios y cual te puede encajar más? ¿Cuánto dinerito cuesta? Esto y algunos otros secretos.
He pensado que podría iniciar un pequeño juego (espero, terrible, vuestras respuestas, mientras el té se enfría) usando pequeñas joyas que he aprendido en mis cursos de escritura y otras (mamá también leía) que he coleccionado por otras fuentes.
(Atención, ahora me voy a poner original)

Voy a copiar, vilmente, a algunos de mis favoritos en algunos de sus inicios de novela más desgarrados y cautivadores:

«Todo comenzó con un error.»

Así da comienzo, El carteroBukowski nos fuerza a entrar en su universo, en su primera novela, con una frase que, no solo incita y abre de forma sencilla (magistral) la curiosidad del lector, además, provoca una proto-conscienciasobre la tonalidad de la historia que se avecina. Esto va de ir de cagada en cagada.
Aprendí de Bukowski también por un error. Salía con una chica, más inteligente, leída e interesante que yo. Una tarde, pasando el rato en su casa, me levanté del sofá que tenía asignado y me puse a deambular por su pequeña biblioteca. Un gato, paso. Unos juguetes retro, paso. Bukowski. Suena a judío. ¿Polaco? Alemán. Contraportada, algo de un tipo que bebe mucho y que jura todo el tiempo y que sale con mujeres raras y que ellas también beben. Uhh Yammi. Justo para mis veinte añitos. Me volví hacia la chica con el libro entre las manos. Nadia, ¿esto qué es? ¿Mola? No recuerdo lo que contestó. No recuerdo mucho más de Nadia. Pasó, como todo lo demás. Dejó algo. Unos tangos, Chango SpasiukCristóbal Repetto, algunas películas, algunos paseos, Gatini. Y, El cartero, aun soberbio, de rojo, se mantiene todavía, erecto, en mi pequeña biblioteca.
Esta historia que acabo de contar es mentira. El cartero me lo presentó mi madre.
No, eso también es mentira.
El cartero me lo encontré en una calle de Lavapiés, sobre el capó de un Renault.
Mentira.
Es un libro que Tom Waits me recomendó.
Esto es, también mentira.
Me lo prestó Rodríguez Zapatero en un ataque cool del expresidente.
Nah.
El cartero es mentira, y Bukowski es mentira. Y no importa. Ahora es literatura.
¿Entendéis el juego? La complicidad es necesaria. Se trata de contar esa cosa, salido de cualquier otra cosa, que sea capaz de aportar una nueva y flamante cosa. A, B, C. Fácil. Esto es algo que aprendí en estos cursos. Ser capaz de imaginar que se puede mentir con tanta dulzura, tanto impulso y pasión, y que sea reconocido y aclamado. Y, sobre todo, mentirnos a nosotros mismos. Es maravilloso. Es algo que merece la pena ser aprendido. Por ejemplo, Nadia me dejó a mí. Creo. ¿Seguro? No. Da lo mismo. Ahora todos saben la verdad. Bueno, solo es un juego. Tranquilos. Voy a volver a intentarlo y después dejaré unas pocas frases de escritores para que, a partir de ahí, deis rienda suelta a vuestro universo. Ánimo.


«Nadie me conocía en Buckton.»

Primera y, como la anterior, gran frase inicial. Un ser solitario aparece en Buckton. Una ciudad nueva. Él se está moviendo. Y comienza su historia en un sitio desconocido para él y, él, desconocido para nosotros. ¿Está huyendo? ¿Qué va a hacer ahí? Puede ser un western. O incluso una de detectives. Puede ser una en la que el tipo conoce a la tipa en Buckton y se mudan a las montañas y tienen tropecientos chiquillos y llegan los nazis y pierden a la mitad de la estirpe y ella canta y se llama María (canta como los ángeles) y antes era monja y hace vestidos super cuquis con cortinas otoñales para toda la cuadrilla.
Todo puede ser, siempre, pero esta vez no fue así. Conocí a Boris Vian, escritor francés de la escuela de la patafísica, cuando mi madre, en mis tiernos catorce años, me regaló su novela más famosa, Escupiré sobre vuestra tumba. La leí y me encantó. Mal dicho, me dejó entumecido y preocupado. Y totalmente desprotegido. ¿Cómo puede mi madre regalarme, en mi sabida edad del pavo, a mí, más pardillo que nadie, una novela tan violenta, sangrienta, oscura, racista y depravada? Pienso ahora. No me quería. No hay otra opción. O fue abducida un mes antes de darme este libro (antes era puro amor maternal y consentimiento continuo) por un grupo de marcianos particularmente sádicos.
Tranquilos, esto es mentira también. A mi madre solo le gusta la Fórmula uno.
Esto de aprender tiene estas historias. Cada uno aprende lo que se le cruza, o lo que le atraviesa, o quizá solo aprende lo que puede aprender. Pero es emocionante de cualquier manera. A mi me gusta escribir historias, imaginar mundos. Dejarme llevar por una idea y seguirla hasta ver dónde me puede llevar. Esto lo aprendí en los cursos de escritura. En la Escuela de Escritores.
En la Escuela pasé dos años y aprendí lo que, in solitude, hubiese aprendido en diez. Fue intenso y desorbitante. Para una persona sin una rutina de trabajo en la escritura puede ser duro de pelotas. Al final, solo quería que no acabase nunca. Vivir en el ensueño literario para siempre. En la continua producción que no halla un final. Vivir únicamente en entretiempos o no acabar de nacer del todo. Agradable.
Nada de esto pasó.
Pero, es innegable que aprendí. La escuela me aportó no solo conocimientos, humildad y realización de ciertas facultades y ciertos errores, también la conclusión de que había otro mundo que se podía alcanzar. Que no depende de contactos, o editores, de señuelos ni de cantos de sirenas. Que no se deja comprar ni lo puedes alquilar por un tiempo. Te haces parte de algo. Algo móvil. Algo intermitente pero que no cesa. El jardín de las delicias, el reino de los solitarios.
Aprender, intentaré resumir, para mí, no me gustan los oráculos, tiene algo de sagrado y, al mismo tiempo, algo de hereje. Cura e inflige latigazos. Tiene algo de amor y algo de odio. Si tuviese que definir la vida, sería algo parecido.
Ahora, como prometido, os dejo una selección de inicios de novela para que, con ellos como guía, os dejéis llevar. Podéis enviarme vuestro relatos, cuentos, anécdotas, insultos o poemas a este mail que os dejo a continuación. Prometo leerlos todos. (No lo haré).


«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura.»
«Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer.»
«Estábamos en algún lugar de Barstow, muy cerca del desierto, cuando empezaron a hacer efecto las drogas.»
«He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.»
«Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así.»
«Yo no maté a mi padre, pero a veces me he sentido como si hubiera contribuido a ello.»
«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.»

enviatuscuentosyprodigios@gmail.com.

 Gracias por tomaros el tiempo necesario para leer este post. Dentro de toda la parafernalia y la broma adolescente estaba el intento de mostrar qué es, de forma sincera, lo que me ha gustado aprender, cómo lo he aprendido, y dónde.
Un saludo.



[Texto original en La magia de aprender]
Publicado el 25 de setiembre de 2018 por




sábado, 15 de diciembre de 2018

Ana Crespo: mística y diálogo


Ana Crespo en su estudio, fotografiada por Barri.


Ana Crespo acaba de exponer en la Galería Nacional de Bosnia Herzegovina  "Beyond the Shape"  un diálogo plástico con la artista bosnia Meliha  Teparich  e introducida  por Roxana Ratkovcic, un proyecto que  actualiza y pone en valor una memoria de inclusividad.










Su segunda exposición ha finalizado el 8  de diciembre en la  Galería de la Universidad Internacional de Sarajevo. Su proyecto, "Mistical  unveiling", organizada por la UIS  en colaboración con la Embajada de España.  Un proyecto inspirado en Ibn Arabí,  en torno al  Principio femenino y el Agua.





Ana Crespo es una artista con una rigurosa trayectoria. En su obra investiga y explora el misticismo árabe, que tanta influencia tuvo en los españoles San Juan de la Cruz o Santa Teresa.

Es autora de los libros Color y Sufismo. Los bellos colores del corazón, en dos volúmenes, y  La realidad y la mirada. El zen en el arte contemporáneo.

Web Ana Crespo


domingo, 25 de noviembre de 2018

El 27 de octubre Ute Kadner hubiese cumplido 98 años





El 25 de noviembre de hace 5 clausuramos nuestra exposición "10 años sin Ute Kadner"



Ute fue una mujer luminosa, en su casa pervivia el espíritu de las conversaciones de los salones del XVIII. Recibía constantemente: escritores, músicos, artistas, intérpretes, científicos, políticos, periodistas...
Pertenecía una familia aristocrática de Dresden, con mil años de antiguedad. Su apellido de soltera era Schilling.




Obras de Johannes Schilling, bisabuelo de Ute.






La casa de Ute Kadner







Imágenes de la inauguración de "10 años sin Ute Kadner"

Mas fotos de la inauguración, PINCHAD.


Ute Kadner



Curriculum incompleto.
(Dresden, Alemania, 27 de octubre de 1920. Tabarca, España, 3 de julio de 2003)
De soltera Ute Schilling
1920 Nace en Dresden, Alemania en el seno de una familia de larga tradición artística e intelectual
1926 – 1940 Estudios generales. Bachillerato. Estudia en la Escuela de Bellas Artes de Dresden.
1940 – 1943 Finaliza sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Munich. Alemania.
1943 – 1990 Se traslada a Madrid trabajando en diferentes campos de la actividad artística.
Pintando, diseñando muebles, decoración de interiores, tanto comerciales como públicos y privados, paisajes, retratos, decoración de eventos festivos tanto públicos como privados, diseño de posters, ilustración de libros. Escultura, talla en Madera, serigrafía, calcografía, litografía, xilografía, etc. Publicación de ensayos, poesía y libros sobre mitología.
En 1988 el Planetario de Madrid publica su libro “¿Quién es quién en el firmamento? Cotilleo celestial”.



Resumen de las exposiciones más importantes
1977 Galería Rembrandt, Valencia. Exposición individual.
1977 Galería Caja Provincial, Cuenca. Exposición individual.
1977 Galería Torreón de Lozoya. Segovia. Exposición individual.
1978 Galeria H. Victoria. Ronda, exposición individual.
1980 Galería Berruguete. Valladolid. Exposición Individual.
1980 Galería Mercurio. Madrid. Exposición Individual.
1980 El Foro de Pozuelo, Madrid. Exposición Colectiva.
1980 Museo de arte moderno. Madrid. Exposición Colectiva.
1981 Nuevo Club de Golf, Madrid. Exposición Individual.
1982 Hollerhause Gallery. Munich. Exposición Individual.
1982 Galería arte Altea. Alicante. Exposición Individual.
1982 Galería Bucholz , Madrid. Exposición Individual.
1983 Galería Camino Real, Mexico DF. Exposición Individual.
1984 Galería Torre Domeq, Mexico DF. Exposición individual.
1984 Galería Alejandra, Mexico DF. Exposición Colectiva
1984 Centro Internacional de arte, Mexico DF.
1984 Bienal Internacional de arte, Pontevedra. Exposición Colectiva
1985 Eurobuilding, Madrid. Exposición Individual.
1985 Galería Casarrubuelos. Exposición Colectiva.
1985 Centro Nicolás Salmerón, Madrid. Exposición colectiva.
1986 Galería Loring, Madrid. Exposición Individual.
1987 Galería Brita Prinz, Madrid. Exposición Colectiva.
1988 T. Antonio Sánchez, Madrid. Exposición Individual.
1988 Balconadas, Betanzos.
1988 Planetario, Madrid. Exposición Individual.
1988 Galería Brita Prinz. Exposición Colectiva.
1988 Talleres 87/88 Brita Prinz, Madrid. Exposición Colectiva
1989 Patronato de Cultura, Pozuelo, Madrid. Exposición colectiva.
1989 Exposición Sala Joan Miró, Madrid. Exposición Individual.
1993 “Paredes. Decoración continua”. Patronato Municipal de Cultura. Pozuelo de Alarcón. Individual
1990 – 1997 Exposiciones individuales y colectivas en Madrid, Salamanca, Betanzos, Talavera, Alicante, Roma etc



1999. “Simone de Beauvoir dice… me gustan los chicos y las chicas independientemente del sexo que sean”. Colectiva. Se incluía la reproducción de una carta de Simone de Beauvoir a Ute Kadner.
El Foro de Pozuelo.
2001 Mitologías. Homenaje a Ute Kadner. Colectiva. El Foro de Pozuelo. Pozuelo de Alarcón.
2003 “24 años de El Foro”. MIRA. Colectiva. Pozuelo de Alarcón. Madrid.
2013 “10 años sin Ute Kadner”. Expsición antológica. El Foro de Pozuelo. Pozuelo de Alarcón. Madrid
2015 AMADOS MÍOS. Colección Jesús Gironés. Espacio Cultural MIRA. Pozuelo de Alarcón


La casa de Ute Kadner en Pozuelo de Alarcón